Hoy como nunca la gente necesita fingir que lee… porque lamentablemente hay profesiones donde se necesita aparentar ser lector.
“Hoy la literatura tiene
pocos defensores”, dijo recientemente la poeta Ida Vitale (Montevideo, 1923).
No es novedad decir que la literatura es de una minoría, y, tal vez como nunca,
de una raquítica minoría. Grupos que secularmente eran lectores, y que
cualquiera pensaba que con la facilidad de edición y circulación de libros, más
aún con la llegada de la Internet, crecerían y se extenderían, han disminuido
su fuerza e influencia para dar paso a la incultura y al desprecio a la
lectura. Estos grupos se han replegado a la academia y la especialización. Y
los entes de la cultura libre andan por ahí, desperdigados, a merced de la marginación
y el resentimiento.